entrevista a Fidel y el Che en Sierra Maestra

Jorge Ricardo Masetti y los que luchan

En el día del periodista y como homenaje a Jorge Ricardo Masetti, reproducimos una entrevista fundacional para el periodismo latinoamericano, fruto del paso de Masetti por Sierra Maestra en el afán de dar a conocer una lucha que marcó nuestra historia reciente.

En el día del periodista y como homenaje a Jorge Ricardo Masetti, reproducimos una entrevista fundacional para el periodismo latinoamericano, fruto del paso de Masetti por Sierra Maestra en el afán de dar a conocer una lucha que marcó nuestra historia reciente.

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Por Jorge Ricardo Masetti

Existen aparentemente dos Cuba, la creada para la exportación y la
auténtica, la que pugna por ser integralmente una república, la primera
convierte al drama en pintoresquismo Caribe, con sargentos ascendidos a
generales y presidentes fantásticamente ricos que viven en el exilio
fomentando revoluciones, la Cuba que escribe Havana con ve corta para
mejor identificación de los turistas que van a bailar la rumba y que sólo tiene
voz de maracas y bongó, la Cuba de los carteles de compañías aéreas con
bailarines color habano bailando semidesnudos alrededor de una palmera ,
la Cuba que solo se concibe libre mezclada con Coca Cola y con clima
tropical regulado para turistas que hablan inglés; pero yo hacía poco que
había llegado a la otra Cuba, estaba viendo, pisando y sudando la república
que había logrado a fuerzas de actos heroicos y escalando sobre cadáveres
acribillados saltar la cortina de bolsas de azúcar y mostrar al mundo entero
que las estridencias del chachachá no lograban tapar sus gritos de
indignación, que la patria de Martí era ocupada por un pueblo que luchaba
violenta y tenazmente por recuperar lo que había ganado al ganar su
independencia, que había logrado que su revolución, no fuera una revolución
más en el Caribe sino que se convirtiese en el símbolo de lo que puede la
voluntad de ser libre sobre el aparato opresor de una dictadura. No
obstante, había que averiguar que se escondía, si algo se escondía, detrás
de ese formidable Movimiento 26 de Julio.
Contra todas las previsiones, a pesar de las violentas represiones, superando
el terror sembrado con prodigalidad de asesino millonario, la revolución
cubana no lograba ser sofocada y archivada. Los hombres encabezados por
Fidel Castro se habían mantenido demasiado tiempo en el campo de batalla
y la publicidad que había logrado su lucha era demasiado profusa, como
para no despertar sospechas. Confieso que salí de Buenos Aires, lleno de
dudas. Mi opinión sobre Batista estaba formada, por supuesto, pero había
que averiguar quiénes eran los que trataban de voltearlo y a qué intereses
respondían, la única forma de saberlo, de despejar los interrogantes que
siempre dejaban abiertos los cables de las agencias noticiosas, de conocer si
realmente la causa del movimiento 26 de julio merecía la adhesión de
Latinoamérica era ir hasta Fidel Castro y plantearle claramente las preguntas
que nos hacíamos aquí. Los argentinos queríamos saber quién era el hombre
que encabezaba la revolución en Cuba, qué era el movimiento 26 de julio,
qué aspiraciones tenía y quién lo financiaba.
Era imposible tratar de formarse un criterio basándose solamente en los
cables que nos enviaban las agencias extranjeras, queríamos saber si las
balas que se disparaban contra Batista eran pagadas en dólares, o rublos, o
en el más exótico de los casos en pesos cubanos, esa excepción desconcertante también se da en esta parte maravillosa del mundo que se
llama Latinoamérica.
Para averiguar todo eso estaba yo allí en el aeropuerto de Rancho Boyeros,
en La Habana, pagando el primer delito que había cometido contra el
régimen de Batista, ser joven. Mi valija había sido revisada con mayor
prolijidad que la del resto del pasaje y yo personalmente fui objeto de
desconfiada revisación, todos mis documentos fueron revisados con
prolongado detenimiento y mientras tanto era observado por decenas de
policías secretos, con caras de policías secretos y empeñados en hacerme
saber que tuviese cuidado porque ellos eran secretísimos policías secretos.
Pero, al fin, nada por aquí, nada por allá, mi valija y yo logramos pasar la
aduana, confieso que estaba nervioso, como debut había sido algo
alarmante, así que me deje meter sin preguntar adónde me llevaban en un
enorme automóvil, en donde ya se encontraban otros pasajeros. El vehículo
corría segundos después por una avenida colmada de policías armados de
ametralladoras y carteles con la leyenda “Obras del Presidente Batista”, 20
minutos después frenaba frente a un lujoso hotel en donde descendieron
todos, todos menos yo, por supuesto, que sería el único que mentalmente
pensaba un dólar igual cuarenta pesos, el hotel cobraba 50 dólares o más
por la habitación, tomé una pieza en uno de doce dólares bastante más
modesto y salí ansioso en busca del hombre que según creía, podía servirme
de contacto con gente del 26 de julio.
Lo encontré y me decepcionó – “la cosa está muy brava chico, esto es
candela. Se está preparando la huelga general y la represión es terrible. Vas
a tener que conformarte con hacer las crónicas de lo que sucede, aquí” dijo
tuteándome como lo hacen todos los cubanos. Por supuesto, yo no lo oía,
insistí en mi propósito de llegar a Sierra Maestra y en trasladarme lo antes
posible a Santiago de Cuba, la ciudad revolucionaria por excelencia, el
hombre mencionó a una persona que quizá me pudiese ayudar, grabé su
nombre y dirección en la memoria y lo dejé. Volví al hotel por las calles
desiertas de La Habana mirando de reojo a los coches patrulleros que
circulaban despacio por el medio de la calzada, apuntando con sus
ametralladoras hacia la vereda. Los carteles de las decenas de cabarets
vacíos de la calle Neptuno parecían trabajar a desgano ante la falta total de
transeúntes a quienes invitar. Al día siguiente reservé pasaje por teléfono en
el avión de la tarde para Santiago de Cuba, me habían advertido que un
extranjero y joven, agravante terrible, llamaría la atención viajando por
turismo a esa zona, así que me fabriqué una credencial de vendedor de
libros italiano, con mi fotografía y el nombre de Giorgio Solari, la hice
plastificar por 25 centavos de dólar y la guardé en un portafolios donde ya
tenía libros italianos y franceses y una lista de las librerías de Santiago que
había tomado de la guía telefónica; Así volví a pasar por el temido tamiz de
Rancho Boyeros.
Si La Habana impresionaba por la cantidad de policías y militares, Santiago
impresionaba por la ausencia de civiles. Todos los edificios públicos escuelas
religiosas, hoteles y casas de varios pisos habían sido coroladas por nidos de ametralladoras y los jeep cargados de hombres con cascos y ametralladoras
recorrían permanentemente las calles. De noche nadie salía de sus casas, ni
aún en automóvil, y las bombas y el tableteo de las ametralladoras
constituían el fondo sonoro del semisueño nervioso de los santiagueros.
Cómo logré contacto con el hombre que buscaba, no puedo decirlo sin
exponerlo a una fácil identificación por la índole de sus actividades.
Me recibió con bastante recelo pero luego tuvo confianza y me procuró
enseguida una casa en donde permanecer oculto hasta que diese con algún
miembro del movimiento. Por fin cuando lo logró, tanto él como yo fuimos
sometidos a varias pruebas. A horas determinadas le ordenaban que me
dejase en tal o cual lugar, pero luego nadie venía a recogerme. Después de
varias veces de ejercer mi aburrido papel de encomienda sin destino, una
joven que conducía un automóvil se acercó a la esquina en que yo estaba
parado y me saludó cordial.

- “Hola Jorge, vamos”
Ellos habían pedido mi pasaporte para estudiarlo y conocían mi verdadero
nombre. Subí al coche y me llevó hasta una casa en donde un grupo de
muchachos aparentemente escuchaban música mientras hablaban de 2
estudiantes, de 13 y 14 años respectivamente que habían aparecido muertos
la noche anterior. Una persona coordinadora del movimiento me hizo
algunas preguntas y sin disimulo me invitó a demostrar que quería yo
realmente. Lo hice proporcionando además algunos datos familiares de un
combatiente en la Sierra Maestra que me había aprendido en Buenos Aires,
luego del cambio de domicilios de rigor en casas de muy dispares
condiciones sociales, me anunciaron que partiría al día siguiente muy
temprano hacia las montañas, me hice comprar una grabadora portátil y
decenas de rollos de película fotográfica además del equipo de campaña que
me indicaron, botas, una hamaca, una tricota gruesa, medias de lana y un
nylon para dormir en el bosque. Al día siguiente me indicaron que tenía que
sacrificar algo ya que en la cavidad secreta del automóvil que me sacaría de
Santiago, no cabía todo, llevé entonces sólo la cámara de fotos, los rollos, la
grabadora y las botas. Cuando se dispuso el equipaje partimos, el día
anterior Fidel Castro había advertido que no circulasen por la carretera
central porque de lo contrario los vehículos iban a ser tiroteados, el chofer
comentó riendo: “Bueno che,- como dicen a todos los argentinos allá- si nos
matan los nuestros vas a tener una muerte un poquito ridícula”. El viaje lo
hicimos a 120 Km. por hora parando solamente en las postas militares, yo
para no verme obligado a hablar y que no se me notase el acento argentino,
cada vez que parábamos me ocupa de encender un gran habano. En todo el
trayecto encontramos 3 vehículos, un camión gasolinero en llamas, una
guagua, que así llaman allá a los ómnibus, también en llamas y un patrullero
acribillado en el cual varios guardias trataban de acomodar a otro
presumiblemente herido; al costado había un enorme charco de sangre y
una gorra militar. Llegamos a Contramaestre sin novedad, los guardias
apenas nos registraban y demostraban suma urgencia por volver a sus trincheras de bolsas de arena, evidentemente el saldo de la noche anterior
había sido muy duro para ellos. Los rebeldes habían bajado y los habían
hostigado durante horas, en la ciudad de Manzanillo habían dominado
durante 2 horas, en las cuales compraron grandes cantidades de provisiones
manteniendo al ejército sin poder salir del cuartel. Como en todas las
poblaciones cubanas en esos días muy poca gente circulaba por las calles de
Contramaestre; vivían todavía el terror que les produjo el ametrallamiento
de una casa en que se sospechaba estaba escondido el autor de un
atentado, un carro blindado ametralló la casa de madera, dando muerte a la
madre del presunto terrorista e hiriendo al padre y los hermanos, 3 jóvenes
amigos del sospechado aparecieron colgados en las cercanías del pueblo. El
relato de esos hechos no me produjo ninguna impresión, yo ya había estado
en Santiago en donde el morir de un balazo es cien veces preferible a caer
en manos de la policía.
En Contramaestre cambié de automóvil y seguí viaje por un campo de cañas
cerca de 1 Km. allí terminó el itinerario en coche, me proveyeron de un
uniforme fidelista, me cambié e inicié el viaje hacia las montañas en
compañía de un guía, marcha a pié que duraría cinco días subiendo y
bajando montañas a las que hay que trepar en algunos casos valiéndose de
pies y manos.
Durante esos cinco días, en medio de montes que sólo los fidelistas conocen
a la perfección pude comprobar la adhesión unánime del campesinado a la
revolución, adhesión que ha hecho casi obligatoria la política criminalmente
absurda de la guardia rural y el ejército batistiano, adonde llegan los
guardias llega el robo, el incendio y el crimen. Resulta casi imposible, no ya
encontrar justificación, pero sí una explicación a esa barbarie fría y
despiadada, sólo pude hallar motivo a la muerte de los campesinos por parte
del ejército en sus boletines de batalla. Casi todos los que informan de
combates con los rebeldes se originan en el asesinato de pacíficos
campesinos cuyos cadáveres a veces exhiben en los pueblos; así ganan sus
grados en forma acelerada los militares del sargento que llegó a coronel y
luego a general de un plumazo. Sirva como ejemplo el caso del coronel, y
digo coronel porque hasta ahora lo era Sánchez Mosquera, que alcanzó ese
grado en 15 meses de actuación represiva en las montañas, pero por
supuesto esto no admira a los cubanos, ya que un general Fernández
Miranda, recibió su alto grado por amor, es hermano de la mujer de Batista
y sin haber pasado jamás por ningún instituto armado.
También pude comprobar en mi viaje al campamento de Fidel Castro, y esto
por propia experiencia, la saña conque los flamantes aviones a reacción
norteamericanos ametrallan a cuanto ser viviente puede ser divisado desde
el aire, también ametrallan con sus ocho poderosas 50 los bohíos de los
campesinos a quienes obligan a vivir en cuevas y a no trabajar; o a pueblos
enteros como en el caso de Cayo Espino, el que sufrió el fuego de la metralla
aérea durante cerca de 3 horas, allí vi los cadáveres que dejó la incursión de
los seis aparatos a reacción atravesando a balazos las casas de madera,
pero de entre de esos cadáveres recuerdo uno que jamás se borrará de mi memoria, el del niño Orestes Gutiérrez Peña de seis años, al que una bala le
arrancó una pierna mientras estaba oculto con su abuelita en la cocina de su
casa, la anciana también resultó herida en un pie. El niño por lo persistente
del bombardeo no pudo ser atendido por ningún médico y falleció por la
pérdida de sangre, la foto de su cadáver sobre la rústica mesa del bohío que
había sido convertido en hospital es una prueba irrefutable de los crímenes
de la aviación cubana contra las poblaciones inermes de la Sierra Maestra.
El 26 de Julio acusó a la misión aeronáutica norteamericana en Cuba de
pilotear los modernísimos aparatos a reacción de Batista, mientras que los
pilotos cubanos asisten a sus exhibiciones desde una máquina de la
Compañía Cubana de Aviación.
El 8 de abril conocí por fin a Fidel Castro, yo estaba durmiendo o tratando de
dormir, en un jergón colocado entre los bancos de un templo espiritista, los
cerdos comían a mi lado y con el ruido liquido de su masticación, y con sus
empujones a veces, me impedían cerrar los ojos. Por otra parte hacía un frío
terrible y como yo no había podido llevar mi ropa de abrigo me protegía la
espalda y el pecho con dos ejemplares de una revista, la luz de una linterna
me enfocó directamente la cara y una voz afónica pero un poco infantil dijo:

- Déjalo dormir, luego hablaré con él.
Pegué un salto y corrí a la figura que había divisado, era la de un hombrón
de cerca de 2 metros de altura y más de 100 kilos de peso con una
enmarañada barba puntiaguda.

- Dr. Castro, grité. Se dio vuelta y me extendió la mano

- ¿Qué tal? Me dijo a modo de saludo ¿cómo anda Frondizi, está contento?
Caminé a su lado cerca de 2 horas hasta el lugar de su comandancia y
convinimos que a la tarde grabaríamos un reportaje para Radio El Mundo.
Con respecto a este primer reportaje y al que le hice luego al Dr. Guevara
debo decir que los transmití días después directamente por la Radio Rebelde,
planta sumamente buscada por los bombarderos y que fueron captados por
Radio Continente de Caracas y Radio Caracol de Colombia, los que
aseguraron los harían llegar a Radio El Mundo, recién cuando creí concluida
mi labor y estaba de regreso en La Habana, un mes después, preparando mi
salida a Buenos Aires me enteré que los dos reportajes habían sido
transmitidos por varias radios pero que mi emisora no los había captado. Por
otra parte los técnicos de la emisora Rebelde padre e hijo, habían bajado a
la ciudad de Manzanillo a comprar elementos técnicos y al ser sorprendidos
habían sido asesinados.
Perdidas entonces todas las esperanzas de recuperar mi trabajo, decidí
hacerlo de vuelta con el agravante de que Batista había comenzado su
tantas veces anunciada ofensiva general y había concentrado diez mil guardias en las vías de acceso a las montañas. Esta vez mi viaje a pie duró
nueve días, la temporada de las lluvias que se prolonga hasta mediado de
junio estaba en pleno apogeo y había convertido los montes en lodazales.
Este nuevo reportaje a Fidel Castro es el que ahora comenzarán a escuchar:

- Dr. Fidel Castro, ¿cuáles fueron los orígenes del Movimiento 26 de Julio?

- El Movimiento 26 de Julio fue la consecuencia natural del golpe militar del
10 de marzo de 1952 que derrocó al gobierno constitucional de la República,
fue gestado por un grupo de compañeros jóvenes, que nos dimos a la tarea
de vertebrar una organización revolucionaria cuando nos convencimos de
que no existía ninguna otra vía, no existía modo pacífico de resolver la crisis
en que había caído la República, puesto que estábamos convencidos ya por
la larga historia, la larga y triste historia del señor Fulgencio Batista en años
anteriores de que habían tomado el poder con el propósito de permanecer
indefinidamente en él. Había que escoger pues, entre resignarse
indefinidamente a la tiranía u organizar un movimiento revolucionario para
recobrar nuestras libertades.

- El golpe del 10 de marzo fue dado días antes de las anunciadas elecciones
generales, ¿verdad?

- Precisamente cuando el pueblo se preparaba para asistir a las elecciones
generales del 1ero. de junio de 1952 para decidir libremente quien debía
gobernarlo. Batista que era uno de los candidatos que según los sorbelles (?)
carecía de la menor probabilidad de triunfo se valió de cierta influencia en
algunos oficiales del ejército y fundamentalmente se valió de la sorpresa
porque nadie en Cuba absolutamente pensó que hubiera hombres capaces
de perpetrar aquel crimen contra el país que marchaba normalmente por
vías legales y que estaba disfrutando de una etapa de paz, de progreso en
todos los órdenes.

- Dr. y ¿cómo surgió el ejército del cual usted es comandante ahora?

- Virtualmente nuestro ejército surgió de la nada. Nosotros arribamos a
Cuba el 2 de diciembre de 1956 con un pequeño contingente expedicionario,
aquel contingente fue compuesto en su mayor parte por hombres
inexpertos, sufrió un revés inicial que de hecho lo dispersó, sólo quedamos
un grupo reducidísimo de hombres, en total cuando se hizo el primer
recuento, cuando nos reagrupamos de nuevo había solamente 7 fusiles, no
obstante ello decidimos seguir porque estábamos en la alternativa de
reconocer nuestra derrota o morir, aunque era, aunque era difícil aquella
situación, no obstante tuvimos fe. Fe en que había posibilidades de
progresar de nuevo si nos dedicábamos a continuar la lucha, en dos palabras
nos negamos a rendirnos, nos negamos a darnos por vencidos y los frutos
son los resultados que usted puede presenciar actualmente en que hemos
progresado mucho, tenemos ya un pequeño ejército y constantemente
nuestra fuerza aumenta. Tenemos esperanza de que podamos al fin y al
cabo conseguir el objetivo inicial. – Usted fijó un plazo determinado para el desembarco en Cuba, es más
usted anunció públicamente, si no me equivoco, que desembarcaría en su
patria al frente de su expedición, ¿por qué lo hizo, teniendo en cuenta, que
daba así una ventaja a los efectivos de Batista que sin duda lo esperarían?

- Bueno eh… esa técnica es discutible, si bien es cierto de que todo plazo en
el orden político o en el orden revolucionario es comprometedor, conociendo
nosotros la idiosincrasia de nuestro pueblo consideramos de que había que
hacer una promesa formal, dramática si se quiere, para levantar la fe del
pueblo que estaba escéptico porque de aquellos hombres de quienes
esperaba una actitud revolucionaria, una acción eficaz contra la tiranía no
había recibido, eh…, no había recibido ayuda alguna. En virtud de eso nos
vimos en la necesidad de lanzar un plazo, nos fijamos un plazo a nosotros
mismos ante el pueblo, decididos a cumplirlo, como realmente lo cumplimos,
lo hicimos porque sabíamos que cumpliríamos nuestra palabra. Lo
importante era comenzar la lucha, después veríamos y así fue
efectivamente, se dijo el plazo y es una ventaja para el enemigo pero
también es verdad que se levantó alrededor de aquella promesa una gran fe
en el pueblo y un estado de ánimo propicio para iniciar la lucha
revolucionaria.

- Desde entonces su pequeño ejército se fue engrosando hasta reunir a
miles de hombres. ¿De dónde logró el armamento con que actualmente
cuenta?

- Realmente puedo asegurarle que la casi totalidad de las armas que
nosotros poseemos se la hemos arrebatado al ejército de la tiranía. Como
usted puede ver casi todos los fusiles, son fusiles automáticos de los que usa
el ejército y nosotros tenemos un récord de todas las armas ocupadas en
cada combate, los verdaderos abastecedores de nosotros son los soldados
del dictador Batista.

- Bien, y el dinero para mantener a las 7 columnas del Ejército
Revolucionario ¿de dónde procede?

- Bueno, pues usted lo ha podido ver, aquí mismo a pesar de ser una
población pobre, constantemente llegan ofreciéndonos recursos para la
lucha, recursos que aquí nosotros no aceptamos. Nuestra recaudación
procede de la ayuda del pueblo obtenida a través de nuestros responsables
de finanzas en todas las localidades de Cuba, nos ayudan personas pobres,
nos ayudan personas pudientes, todo el que desea de algún modo o de otro,
ver el fin de esta trágica situación que vive nuestra patria, contribuye con su
aporte económico a nuestro movimiento y así felizmente nos hemos
sostenido hasta hoy.

- Bueno debemos por hoy interrumpir este reportaje en Sierra Maestra pero
mañana a la misma hora que hoy continuaremos con su difusión y con el
realizado al legendario Che, el médico argentino Ernesto Guevara, hasta mañana.
Jorge Ricardo Masetti continuará el ciclo de cuatro transmisiones
extraordinarias que inició ayer y que cerrará el viernes entre las 22:35 y las
23:00, y como ayer este joven periodista argentino a quien corresponde el
mérito grande de haber visitado en dos oportunidades el reducto de Fidel
Castro en Sierra Maestra desafiando riesgos inmensos nos contará algo de lo
mucho que ha visto y observado y continuará con el reportaje exclusivo que
hizo a Fidel Castro y cuya parte inicial se transmitió ayer, su palabra y las
respuestas de Fidel Castro hoy y la de nuestro compatriota Dr. Ernesto
Guevara mañana a quien también hizo objeto de un reportaje servirán para
que el pueblo argentino tenga una impresión cabal de lo que sucede en
Cuba, con ustedes el joven periodista argentino Jorge Ricardo Masetti:

- Una de las cuestiones que mayor interés tenía en dilucidar con respecto a
la situación cubana eran las gestiones de pacificación que se habían
realizado hasta ese momento, numerosos cables ponían a Castro en una
posición de extrema intransigencia, inclusive cuando la iglesia en una
pastoral llamó a la pacificación nacional. Yo había tratado de lograr una
declaración grabada al respecto de Monseñor Enrique Pérez Serantes,
arzobispo de Santiago de Cuba. Una tarde fui al Palacio Arzobispal en
compañía de una señora aparentemente próxima a ser madre, ni bien
traspusimos la puerta, mi compañera me entregó lo que parecía su futuro
hijo, mi pequeña grabadora portátil, una vez en presencia del arzobispo este
me advirtió que la grabadora estaba de más. Lo recibo sólo como amigo,
dijo, pero no haré ninguna declaración, ya hice bastantes y mi posición se
conoce. Como insistí, Monseñor Pérez Serantes me explicó:

- Cada una de mis palabras ha sido tomada hasta ahora para material de
polémicas interminables, nuestra pastoral es clara y terminante, queremos
la pacificación nacional.

- Bueno Monseñor, volví a la carga, dígame al menos ¿qué opina del
presunto comunismo del 26 de Julio?
El arzobispo sonrió:

- Usted sabe tan bien como yo que tal comunismo no existe, al menos en los
que dirigen el movimiento.

- Y por qué no lo graba Monseñor, esto sería muy importante para los
oyentes de la Argentina. Y Monseñor Pérez Serantes extendiéndome la mano
me dijo categórico:

- Me espera el barbero.
A Fidel Castro le pregunté: – Dr. Castro ¿no se realizaron hasta el momento gestiones para lograr la paz
en Cuba?

- Desde el 10 de marzo se han realizado infinidad de gestiones para resolver
pacíficamente el problema cubano, pero todas absolutamente, se han
estrellado contra la terquedad, el egoísmo y la ambición del dictador Batista.

- Bueno, pero de acuerdo a las informaciones difundidas por las agencias
internacionales, usted habría rechazado un ofrecimiento de pacificación de la
jerarquía eclesiástica. ¿La información es exacta o la intervención de la
iglesia que siguió a su pastoral fue de otro carácter?

- Realmente no es así, no es correcta la interpretación, la iglesia hizo una
gestión de paz, proclamó que la situación del país era trágica y que era
necesario encontrar una solución urgente a través de un gobierno de unión
nacional. Lo que nosotros hicimos fue pedirle a la jerarquía eclesiástica que
aclarara que entendía por gobierno de unión nacional y que por supuesto,
que si por gobierno de unión nacional se entendía un gobierno presidido por
Batista, nosotros no estábamos dispuestos a aceptar, porque era absurdo.
En realidad sé que en el espíritu de la jerarquía eclesiástica se entendía por
gobierno de unión nacional, un gobierno sin Batista y fue precisamente en
los días en que nosotros esperábamos la respuesta de la jerarquía
eclesiástica cuando nuevamente la dictadura suspendió la libertad de prensa,
suspendió las garantías, estableció una férrea censura y mas adelante el
estado de emergencia nacional.

- Entonces las gestiones, ¿en qué estado quedaron? – Las gestiones sencillamente están paralizadas. – Dr. Castro, ¿el Movimiento 26 de Julio aspira a convertirse en un partido
político o es sencillamente un movimiento destinado a derrocar a Batista?

- Es un movimiento cuyo objetivo inicialmente es el derrocamiento de la
tiranía de Batista y el establecimiento de un sistema de derechos
constitucionales, pero naturalmente hemos contraído con el pueblo grandes
responsabilidades, representamos una generación nueva en nuestra patria
que aspiramos a luchar por ella, no sólo en la guerra sino también en la paz.
Nuestro movimiento cuando la tiranía sea derrocada se convertirá
naturalmente en un movimiento político.

- Bueno, usted habla de una generación nueva, ¿entiende entonces que no
hay en el Movimiento 26 de Julio, lo que podríamos calificar de políticos
tradicionales?

- Realmente no hay políticos tradicionales. Usted, supongo que, también en
su país comprenden que consideramos nosotros políticos tradicionales, son
los representativos de esos partidos políticos que han estado sucediéndose en la vida pública, en el poder, a través de largos años (superposición)
problema de Cuba, ni hay tales políticos tradicionales en nuestro movimiento
revolucionario ni en el partido político que fundaremos después de la
revolución.

- Yo al decir partidos políticos tradicionales me refería precisamente a eso.
Yo me refiero en la pregunta que sigue al Dr. Manuel Urrutia Yeó (?),
designado por el 26 de Julio presidente provisional de la República en caso
de triunfar, esa designación era otra de las cosas no muy claras, vistas
desde aquí por supuesto.

- Ahora ¿qué actuación tendría ese partido político en el gobierno provisional
del Dr. Manuel Urrutia Yeó?

- Realmente nuestro partido respaldará al Dr. Manuel Urrutia Yeó como
presidente provisional de la República, pero no aspira a tener participación
alguna en el gobierno provisional, en dos palabras no interesa la
participación. Nosotros para obtener el triunfo político después del triunfo no
necesitamos el poder. Si se necesita nuestra colaboración, si el país la
necesita estamos decididos a brindársela pero no tenemos en ese sentido
pretensión alguna.

- ¿Quién designó al Dr. Manuel Urrutia Yeó presidente provisional para el
momento en que triunfe la revolución?

- Nuestro movimiento proclamó al Dr. Manuel Urrutia Yeó como presidente
provisional porque el país necesitaba saber quien ocuparía el poder después
de la revolución y la respuesta la dimos nosotros proclamando al magistrado
Manuel Urrutia Yeó de ejemplar conducta como presidente provisional de la
república.

- Pero no cree Ud. que podría acusarse de parcialidad al gobierno
provisional, o mejor dicho que podrían acusar de parcialidad los otros
partidos políticos a un gobierno elegido directamente por el 26 de Julio?

- Bueno, pero es que nosotros hemos sido la organización que ha mantenido
la lucha persistentemente y tenazmente, continuamente contra la dictadura
de Batista y es además como usted ha podido apreciar la organización
mayoritaria; en un sentido democrático debe proclamar el gobierno
provisional la organización mayoritaria es el Movimiento revolucionario 26 de
Julio, no hay razón para tildarlo de un gobierno parcial, el Dr. Urrutia Yeó no
es miembro del 26 de Julio, es un magistrado de la república, ex magistrado
de la república y tiene y tendrá absoluta libertad para designar los miembros
de su gabinete y escoger si lo desea entre los miembros de otros partidos u
organizaciones políticas, no hay razón alguna para que se le pueda tachar de
parcial.

- Superado el período del gobierno provisional y en el caso que el 26 llegué al poder por medio de las urnas, ¿cuáles serían, sintéticamente por
supuesto, sus primeras y principales obras de gobierno?

- Nuestro país ha sido políticamente frustrado, ha sufrido 50 años puede
decirse, de malos gobiernos que han desperdiciado y han frustrado el
brillante porvenir con que nació a la independencia nuestra patria. Puede
decirse que todo está por hacer, principalmente en el orden económico,
tenemos que afrontar la trágica situación de cientos y cientos de miles de
hombres sin ocupación, de hombres y mujeres, anualmente arriban a la
edad del trabajo de 60 a 70.000 jóvenes que no tienen ocupación. El país
tiene la necesidad de desarrollar sus extraordinarias riquezas económicas
para darle, brindarle un modo de obtener el sustento y lograr un estándar
alto de vida para su pueblo. Pero no es sólo en el orden económico donde es
necesario superar una serie de vicios y de deficiencias. En todos los demás
órdenes, sintéticamente puede decirse que por ejemplo en la educación
nuestros sistemas de enseñanza son anticuados, hay que mejorarlos, hay
que reformarlos. La asistencia médica es deficientísima, usted lo ha podido
apreciar; La vivienda en la ciudad y en los campos está sumamente
atrasada. En general en todos los órdenes, usted ve por ejemplo el
campesinado está trabajando una tierra que no es suya, la mayor parte de
las veces desposeído de la tierra, una de las tareas que nosotros
abordaremos resueltamente es la reforma agraria tendiente a convertir en
propietario de la tierra a todo que sea posesionario, a todos los que la
laboran, entregando la propiedad de las tierras del estado, adquiriendo
tierras para repartirlas entre las familias campesinas, recuperando tierras
que actualmente son improductivas porque están en condiciones no
productivas y en fin, sentar sobre la tierra a más de cien mil familias que
viven como parias y que convertirán al campesinado cubano en un sector
importantísimo de la economía del país; también pues diversificar la
agricultura. Hacer en fin una serie de medidas como las que usted ve aquí
en medio de la guerra, en medio del cerco y a pesar de todas las dificultades
estamos realizando. Pero en fin, nuestro programa que hoy son ideas
generales será vertebrado cuando llegue la oportunidad de presentar al país
una plataforma política.

- Bien Dr. pero con referencia a la reforma agraria he podido observar que
ya se está aplicando en una vasta zona de acá de la Sierra Maestra

- Efectivamente nosotros tenemos una Ley de Reforma Agraria que están
aplicando nuestras columnas a medida que ocupan el territorio,
fundamentalmente tiene por objeto convertir en propietario a todos los que
están trabajando la tierra como posesionarios, estos compatriotas nuestros
que son los que han abierto a la producción enormes extensiones de
Oriente, por ejemplo en estas hostiles regiones de las montañas, en estos
bosques donde ellos han establecido y han abierto prosperas plantaciones de
frutos menores, de café. Todos estos campesinos se ven continuamente
amenazados por los geófagos (?) amenazados de expulsión y
constantemente viven en una perenne inseguridad y nosotros desde nuestra
llegada aquí los estamos apuntando definitivamente en la tierra y les estamos concediendo títulos sobre la tierra, aparte de que también los
estamos abasteciendo de una serie de artículos semillas, para hortalizas,
para toda clase de frutos. Estamos en dos palabras cambiando la vida y la
economía de estas familias campesinas y esa tarea la van haciendo nuestras
fuerzas a medida que avanzan. Se basa en el principio de la constitución de
la república mediante el cual se debe, se debe poner fin al latifundio, las
eh…estas tierras que nosotros le damos a los campesinos son en su mayoría
del estado pero en los casos en que se trate de tierras particulares en
ningún caso se quitará ilegalmente a sus legítimos propietarios de ella, sino
que sencillamente se les indemnizará por su justo precio como establece la
constitución de la república.

- Y ahora un tema que aún es de actualidad el por qué del fracaso de la
huelga general en Cuba y una primicia especialmente para los cubanos que
me están escuchando con respecto a la dirección nacional del 26 de Julio en
La Habana:

- La huelga del 9 de abril, ¿habría fracasado también porque el 26 rechazó la
cooperación de otros núcleos oposicionistas al régimen de Batista?

- La huelga del 9 de abril fracasó, como le dije, por razón de un error de
táctica o procedimiento en la forma de llevarla a cabo. Todos los sectores en
general estaban en disposición de respaldar el movimiento de huelga, así
que las razones reales fueron las que le expliqué anteriormente, no hay que
buscar ningún otro motivo.

- Pero el movimiento 26 de Julio aceptaría la colaboración de otros núcleos
para la lucha contra el régimen batistiano?

- Hemos estado llevando el peso de la lucha desde hace 18 meses, nosotros
no somos contrarios a la unidad con los demás sectores pero tiene que ser
una unidad con fuerzas reales, no con organizaciones teóricas o imaginarias
que se fundan con determinadas miras políticas. Somos partidarios de la
unidad revolucionaria de todos los sectores y en ello no vemos sino un
beneficio para nuestra causa, quienes hemos luchado tan arduamente no
tenemos porque ver con diferencia todo respaldo que se quiera dar a este
movimiento.

- El movimiento 26 de julio, ¿recibió o recibe ayuda del Dr. Carlos Prío
Socarrás? – Mire nosotros llevamos año y medio luchando en estas montañas y ya no
sólo en las montañas sino también en los llanos de Oriente y en todo ese
tiempo no hemos recibido jamás ni un fusil ni una bala del Dr. Carlos Prío
Socarrás ex presidente de la república derrocado por Batista el 10 de marzo
de 1952.

- La pregunta que escucharán a continuación la formulé conociendo la
respuesta, la respuesta la había aprendido viajando por la Sierra, sufriendo ametrallamientos aéreos, afortunadamente para mí, sin puntería o
presenciando desembarcos misteriosos a media noche en La Habana.
Considero que será muy esclarecedora y de singular importancia y además
que es la clave de la prolongación del drama cubano.

- Dr. Fidel Castro ¿considera usted decisiva la ayuda militar de Estados
Unidos y la permanencia de instructores norteamericanos en Cuba para el
sostenimiento de Batista en el poder? – Naturalmente, estamos completamente seguros de que la ayuda de armas
de Estados Unidos a la dictadura de Batista con distintos pretextos han
servido para alargar mas no para evitar la caída del dictador porque el final
de este régimen es cosa decretada por la voluntad de nuestro pueblo y nada
ni nadie lo podrá impedir. Esa ayuda ha servido para asesinar cubanos, esa
ayuda implica una franca intervención en los asuntos internos de Cuba a lo
que no tienen derecho los Estados Unidos de América y no solamente son los
Estados Unidos sino que también los dictadores Trujillo y Somoza han estado
abasteciendo de armas a la dictadura de Batista para combatir a la
revolución. Es lógico que en ellos se preocupen de la revolución cubana y el
mero hecho de que sean precisamente los dictadores y el departamento de
estado los que están ayudando al dictador Batista demuestra más que nada
que nuestro movimiento, es un movimiento que está luchando por el bien de
la patria y por un verdadero régimen democrático. Los que nos han acusado
de comunistas no han hecho mas que inventar el pretexto, inventar la
mentira conque tratan de combatir todo movimiento que lucha por la
verdadera democracia, porque nosotros si somos demócratas que estamos
luchando por la libertad de nuestro pueblo, por la libertad de prensa, por las
libertades individuales, por el derecho de la nación de escoger sus propios
gobernantes, eso si es democracia lo que no es democracia es enviar armas
a uno de los dictadores más sangrientos del mundo.

- Bueno con respecto al envío de armas yo quisiera hacerle una pregunta Dr.
Castro hace alrededor de una semana y media más o menos vi desfilar por
la calle Línea, la avenida Línea de la Habana a 30 tanques, luego me enteré
que habían sido desembarcados del buque noruego Matilda procedentes de
Puerto Somoza, ¿la compra se hace a Nicaragua o se hace a Estados Unidos
por vía Nicaragua? – Desde luego que la ayuda de Somoza y de Trujillo a Batista es cosa natural
entre miembros de la cofradía de dictadores de Centroamérica y del Caribe
pero también ocurren cosas muy extrañas, por ejemplo todo el mundo sabe
que entre el dictador Batista y el dictador Trujillo a cual de los dos más
orgulloso, mas vanidoso, habían sostenido una larga pugna, que duró casi
años y que mediante la intervención del departamento de estado americano
que actuó como amigable componedor, parece que las diferencias de Batista
y de Trujillo desaparecieron hace meses o al menos se hicieron muy tirantes
pero ocurrió una extraña coincidencia que parece ser que por motivo de la
propia presión que hace la opinión pública de los Estados Unidos contra la
política de enviar armas a los dictadores, el gobierno de los Estados Unidos se vio en la necesidad de suprimir o embargar un embarque de armas del
gobierno destinadas a Batista por los días de la huelga pero
inmediatamente, cosa extraña e inesperada, comenzaron a llegar aviones
desde Santo Domingo con darange (?) ametralladoras Cristóbal, bombas y
toda serie de armas para combatir a la revolución y que a nosotros nos hace
pensar de que también mediaron las influencias de los norteamericanos para
el envío de esas armas, ha sido un método indirecto de ayudar al dictador
Batista. También nosotros tuvimos noticias de que la base naval de
Caimanera había sido autorizada para atender 300 cohetes al dictador
Batista. Nuestros representantes en el exilio protestaron, nosotros también
hicimos pública nuestra protesta, advertimos de que estábamos dispuestos a
tomar medidas si se continuaba remitiendo armas al dictador Batista y
posteriormente el departamento de estado desmintió la noticia. Es posible
que cualquier día de éstos, los cohetes lleguen por vía de Somoza , de
Trujillo, o alguna parecida, esta es la triste realidad y una explicación de la
hostilidad en nuestro pueblo y en toda la América Latina se está despertando
contra los Estados Unidos por esas actitudes y otras similares como fue el
hecho insólito de que movilizaran varias compañías de paracaidistas a raíz
del incidente de Nixon en Venezuela como dando a entender que estaban en
disposición de invadir el suelo venezolano como en aquellos tiempos
vergonzosos en que la infantería de marina norteamericana desembarcaba
en nuestras indefensas tierras, en estas circunstancias nosotros estamos
dispuestos a defender como sea necesario.

- Dr. Castro ¿qué objetivo tiene el constante ametrallamiento y bombardeo
de la Sierra Maestra en zonas donde no se encuentran los rebeldes? – El objetivo es claro sembrar el terror entre la población campesina para
desmoralizarla, para impedirle que trabaje, para castigarla por la ayuda
decidida que presta a nuestras fuerzas y entre otras cosas porque el servicio
de inteligencia de la tiranía está tan mal informada, tan mal informada que
nunca sabe donde están las unidades rebeldes. Los aviones no lo saben y la
infantería tampoco lo sabe porque no avanza porque tiene miedo a avanzar
y porque sus jefes tienen miedo a la sublevación de las tropas si ordenan el
avance.

- ¿Cuál es actualmente la situación militar en Cuba ante el anuncio de la
ofensiva general hecho por Batista hace algunos días? – Bueno, nosotros hemos afrontado aquí más de una ofensiva, cuando la
dictadura se llena de amor propio o de entusiasmo o de optimismo organiza
operaciones en gran escala contra nuestras fuerzas, la última fue en el mes
de noviembre del año pasado, fueron vergonzosamente rechazados y
derrotados por nuestra fuerza, a partir de aquella ocasión nuestros hombres
tomaron la ofensiva y a consecuencia de ello actualmente poseemos toda la
Sierra Maestra que tiene una extensión de 200 Km. de largo, poseemos un
inmenso territorio situado al norte de la provincia que tiene también una
gran extensión y poseemos las llanuras situadas al oeste de la provincia en
conjunto puede decirse que las tres cuartas partes del territorio de la provincia más grande de Cuba está ya en nuestras manos y no sólo eso sino
que ya una patrulla rebelde ha invadido el territorio de la provincia de
Camagüey. La dictadura frente a esta situación lo que ha hecho es llamar a
filas infinidad de jóvenes reclutados entre los elementos que están sin
trabajo, los elementos que están desesperados por la situación económica y
pagándoles un sueldo miserable de $25 los está vistiendo de uniforme y los
está preparando precipitadamente para lanzar una muy pregonada ofensiva
contra nosotros que nosotros estamos aquí esperando tranquilamente como
usted ha visto, no sólo esperando tranquilamente sino que estamos
realmente deseosos de que la inicie porque inmediatamente del rechazo de
la ofensiva que están planeando iniciaremos nosotros nuestra contra
ofensiva y si la primera, la del mes de noviembre terminó en las puertas de
Manzanillo y terminó en el norte de la provincia, la próxima ofensiva del
gobierno contra nosotros va a terminar cerca de La Habana porque estamos
decididos a extender el dominio de nuestras fuerzas hacia occidente ya que
en nuestros planes está llevar la guerra a todo el territorio nacional.

- Bueno hoy ya se cumplió nuestro tiempo mañana continuaremos con el
reportaje al Dr. Fidel Castro y con más comentarios sobre la dramática
situación cubana. Hasta mañana.

Ha sido el periodista Jorge Ricardo Masetti quien ofreció su segunda audición
de notas y reportajes realizados por él en el reducto rebelde cubano de
Sierra Maestra como enviado especial del servicio noticioso de Radio El
Mundo de Buenos Aires, mañana a las 22:35 Jorge Ricardo Masetti ofrecerá
su tercer audición en la que se incluirá la parte final del reportaje a Fidel
Castro y el comienzo del efectuado al médico argentino Ernesto Guevara,
que actúa junto al líder revolucionario cubano, buenas noches.
(Música de fondo) LR1, LRX, y LRX1, Radio El Mundo de Buenos Aires
(publicidades) Radio El Mundo presenta nuevamente al periodista argentino
Jorge Ricardo Masetti su enviado especial a Cuba en la penúltima nota del
ciclo Reportaje en Sierra Maestra, nuestro compañero del servicio noticioso
de Radio El Mundo en esta tercera nota completará el reportaje exclusivo
que hizo al líder del Movimiento 26 de Julio, Fidel Castro, y también les
ofrecerá otro reportaje sensacional, el que hizo a nuestro compañero (error
del locutor)... compatriota Dr. Guevara queda con ustedes nuestro
compañero Jorge Ricardo Masetti.

- Estas que van a escuchar ahora son las dos últimas preguntas del
reportaje a Fidel Castro, las respuestas adquieren dramaticidad en
momentos en que el ejército de Batista con sus refuerzos entrenados en los
Estados Unidos lanza su ofensiva general contra las posiciones de los
rebeldes. Pero su dramatismo es sobrio, seco, firme, casi escarpado como
las montañas de la cordillera de la Maestra. Cuando formulé estas preguntas
ya había diez mil soldados concentrados en las rutas de acceso a la zona
rebelde, ya habían llegado los tanques del extranjero y los más modernos
helicópteros ya había logrado Batista traer de los puertos de Trujillo y de
Somoza todo el material que creyó necesario para iniciar el asalto a las posiciones del ejército revolucionario que en dieciocho meses de campaña
siempre había tenido la iniciativa en los combates. Los más modernos
aviones norteamericanos a reacción se habían entrenado en el
ametrallamiento de poblaciones inermes de las montañas de Oriente para el
bombardeo de esa inmensa región casi siempre cubierta por la niebla.
Cuando todo el poderío militar que Batista había conseguido en el extranjero
estaba concentrado en las puertas de la provincia cubana de Oriente
pregunté al líder rebelde:

- ¿Usted considera que cuenta con suficientes elementos como para realizar
esa guerra abierta contra Batista? – Muchos menos elementos contábamos nosotros cuando iniciamos esta
lucha. Nosotros somos optimistas y tenemos razones para ser optimistas, no
importa la diferencia en armas lo que importa aquí es la diferencia en moral,
la diferencia en razón, la diferencia en entusiasmo y en valor porque aunque
ambos ejércitos son cubanos, no combaten igual los hombres por un sueldo
que por un ideal. Nosotros sabemos donde están las armas que
necesitamos; están en manos del enemigo y allí las iremos a buscar como
las hemos estado buscando hasta ahora aunque tengamos que pagarlas al
precio que sea necesario. Nosotros sabemos que dentro de algunos meses
tendremos muchas mas armas que las que tenemos actualmente.

- Bien Dr., una última pregunta que quizás sea más bien una adivinanza,
¿cuándo cree usted que terminará esta lucha? – Realmente es imposible fijar una fecha siquiera aproximada en que una
contienda revolucionaria llena de derivaciones pueda concluir. Nosotros
consideramos de acuerdo con nuestros planes que puede ser cuestión de
meses solamente pero lo que importa no es cuanto pueda durar o cuando
pueda terminar, lo que importa es que nosotros estamos decididos a pelear
el tiempo que sea necesario, lo que importa es que nosotros hemos escogido
la consigna de “Libertad o Muerte” y estamos dispuestos a cumplirla, lo que
importa es que lucharemos hasta erradicar definitivamente del suelo de
nuestra patria la oprobiosa tiranía que estamos sufriendo y establecer las
bases para que nunca más el despotismo pueda echar raíces en nuestra
tierra.

- Muchas gracias Dr. Fidel Castro. – Me despedí por segunda vez de Castro, llovía con la fuerza tropical de la
primavera cubana, en la puerta del bohío en que había instalado su
comandancia me estrechó la mano, “ adiós che Masetti” me dijo “ pero me
parece que nos vamos a encontrar otra vez, no va a poder salir, lo van a
cazar” gritó riendo.

- Estoy tan empapado que me les voy a resbalar de entre las manos, le
respondí de lejos y comencé mi viaje hasta el campamento avanzado del
legendario Che Guevara. El médico argentino Dr. Ernesto Guevara que había logrado a fuerza de coraje y abnegación constituirse en un hombre símbolo
del ejército cubano y de los campesinos que vivían en esa Cuba nueva que
fue creándose a medida de que las tropas rebeldes avanzaban, necesité para
llegar atravesar una zona bastante cercana a la carretera central en donde
estaban concentradas todas las tropas batistianas. Cada tres o cuatro horas
de marcha mi guía y yo debíamos detenernos en los bohíos a preguntar
sobre la posición del ejército, era la región de Jibacoa, las Vegas, Veguitas,
era la región en donde en cada una de las humildes casas a que arribábamos
se guardaba luto por el padre o los hermanos o por algún miembro de la
familia hombre o mujer, que habían perecido en manos de los guardias
gubernistas. Las incursiones de las tropas de Batista habían culminado
siempre en regresos sobre caminos rojos de sangre. En uno de los bohíos
ubicados en la zona más peligrosa una mujer después de servirnos café y
arroz, se acercó a mí y me trajo un pequeño revolver calibre 22 y una caja
de balas; Para qué señora si yo jamás tiré un tiro. “Para que si lo sorprenden
dispare contra ellos y los guardias le tiren a usted. No deje que lo agarren
vivo” la mujer me explicó mi guía era la viuda de uno de los veintitrés
guajiros que habían sido muertos una mañana en que subió hasta allí el
ejército, luego de torturarlos y mutilarlos habían colgado sus cadáveres de
los árboles; “a ver si así aprenden a ayudar a los barbuses” como llaman los
guardias a los rebeldes. El que había hablado era el tristemente célebre
coronel Sánchez Mosquera. Llegué por fin al campamento de Guevara, al
verme empapado y embarrado se echó a reír. Ya se había enterado que mis
transmisiones por radio rebelde no habían llegado a la Argentina pero no
imaginaba que iba a volver nuevamente desde La Habana. Después de
almorzar café, arroz y bananas verdes hervidas y de fumarnos unos
enormes y frescos tabacos fabricados por los rebeldes comencé este
reportaje:

- Dr. Guevara, ¿por qué está aquí luchando en Cuba? – Desde hace tiempo me he convencido de que toda América es una sola y
de la necesidad imperiosa que tenemos los que sentimos un afán
democrático de luchar en cualquiera de estos países por la libertad de ellos.

- ¿No teme que su intervención armada contra el gobierno de Cuba pueda
ser interpretada como una intromisión en los asuntos internos de otro país? – Yo considero que la intromisión en los asuntos internos de un país es algo
que hay que combatir violentamente y siempre pero no puedo considerar
intromisión sino al hecho de que un gobierno intervenga sobre otro gobierno
de un país, pero que un hombre venga a luchar a Cuba por sus ideales, a
dar nada mas que su vida y su presencia física no lo puedo considerar de
ninguna manera una intervención, además menos que menos en el país de
Martí que fue uno de los paladines de la unidad de toda nuestra América en
un todo orgánico.

- ¿Cómo se vinculó usted al Movimiento 26 de Julio? – Yo conocí a los primeros miembros del Movimiento 26 de Julio después del
ataque, del fracasado ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio
precisamente, de 1953, estaban algunos de ellos asilados en Guatemala
entonces en aquella época los conocí y posteriormente mantuve contacto
con ellos en México.

- ¿Allí conoció también al Dr. Fidel Castro? – Exactamente como mantenía contactos con todos estos elementos conocí
primero a su hermano Raúl y este me presentó posteriormente a Fidel.

- ¿Y fue el Dr. Fidel Castro el que lo invitó a participar de su fuerza
expedicionaria? – Sí, debo decirle que la primera noche de conversación que tuvimos
después de exponerme todos los motivos que tenía para iniciar esta lucha en
Cuba me entusiasmé completamente con sus ideales y con sus aspiraciones
y esa misma noche ante su proposición de ser el médico de la expedición
acepté inmediatamente.

- Bien Dr., pero cómo habiéndose usted incorporado como médico a las
fuerzas expedicionarias se convirtió en un jefe militar, en comandante, como
es ahora? – Es un poco difícil de explicar esto, pero usted sabe que en el desarrollo de
un proceso revolucionario se van desarrollando vocaciones escondidas en los
individuos y fue más o menos lo que me pasó a mí que poco a poco fui
cambiando mi ubicación dentro del ejército revolucionario para hacerme
directamente un combatiente y en un momento dado se consideró que podía
ser mas útil como combatiente directamente que como médico y después de
un tiempo se me dio el mando de una columna.

- Dr. Guevara, ¿cuál aspira usted sea el resultado del triunfo de la
revolución? – Bueno, una vez eliminado este obstáculo primero que tenemos que es el
dictador Batista hay que plantear una serie de reformas de todo tipo, yo no
puedo decirle cuales son las aspiraciones del alcance final, pero si le puedo
decir cuales son personalmente las aspiraciones mínimas para el pueblo de
Cuba o para cualquier otro pueblo de América y es que se libere la tierra del
dominio de los pequeños, de los grandes propietarios y pase al mercado
interno a una serie enorme de consumidores nuevos y al mismo tiempo que
se diversifique completamente la economía del país, que usted sabe es un
país completamente de monocultivo, que tiene como producto básico de su
producción el azúcar, la caña de azúcar, buscando nuevos productos,
buscando también nuevos mercados donde colocar los nuevos productos y
buscando incluso nuevos mercados donde colocar el producto único que hoy
por hoy hay en Cuba que es el azúcar. Al mismo tiempo creo que son imprescindibles reformas institucionales, reformas…en fin una
democratización completa del país de acuerdo con el ideal de la constitución
democrática del año 40 que creo es la apropiada para Cuba en este
momento de su evolución.

- A qué cree usted se debe la adhesión unánime y puedo afirmar unánime
porque lo he comprobado a través de dos meses de permanencia en Cuba,
la adhesión unánime digo del campesinado a la causa revolucionaria. – Hay múltiples y un poco complejos factores que explican todo este hecho.
Lo primero quizás deba ser la gran…, el tremendo terrorismo implantado por
el ejército en esta zona, usted sabe que aunque el campesinado nos apoya
en todos lados fundamentalmente nos apoya en las zonas donde nuestros
ejércitos operan y esto se debe a la gran diferencia de conducta que hay
entre los dos ejércitos, entre un ejército con moral y un ejército sin moral.
En un momento dado la fuerza que el ejército de Batista llevó sobre los
campesinos hizo que estos dudaran un poco y se retrayeran pero al final nos
apoyaron cada vez con mas fuerza y lo hacen ahora cada vez más, además
nosotros aquí tenemos una política no solamente una política neutra de
respetar al campesino, sino una política positiva de establecer una reforma
agraria y tender ser los dueños de las tierras que ahora están trabajando en
manos de otros propietarios o a veces en manos del estado aquí en esta
Sierra Maestra y además creo que el campesinado cubano como parte
integrante de todo el pueblo de Cuba está pendiente de esa gran esperanza
que es el Movimiento 26 de Julio para toda Cuba y por eso apoya a nuestras
fuerzas.

- En varias oportunidades he leído y escuchado declaraciones o artículos
procedentes tanto de La Habana como de Nicaragua o de Ciudad Trujillo
también, acusándolo a usted de ser un infiltrado comunista dentro del
ejército revolucionario, qué puede decir usted de eso, Doctor.? – Bueno debo decirle en honor a la verdad que no solamente son esas
gentes la que lo dicen, también ha habido periodistas norteamericanos que
lo han dicho. Incluso he leído revistas inglesas, creo que pagadas por
Batista, donde se lo ha dicho, tiene una pequeña explicación histórica en el
hecho de que yo soy un defensor absoluto y convencido del gobierno
democrático de Arbenz que cayó en el año 54 y que se acusa por la prensa
extranjera sobre todo la prensa norteamericana de ser un gobierno
comunista. Ahora si usted investiga superficialmente las características de la
gente que me acusan de comunista como acusan también al movimiento en
general y al propio Fidel Castro de comunista, usted verá la clara intención
política; en todos estos países los que usted ha nombrado y para el
departamento de estado de los Estados Unidos incluso, cualquiera que se
oponga a una política de completa entrega de todos los intereses de un país
a esos intereses pues es comunista. Si ellos, ellos querrán saber cual es mi
manera de pensar respecto a eso, yo lo he aclarado muchas veces en todas
las entrevistas, yo creo que hay que liberar a este país como muchos otros
de ciertas trabas económicas que son nefastas para el país, no he tenido ninguna vinculación con el partido comunista, créame sinceramente que lo
diría si hubiera sido diferente, creo que el deber de un hombre es
precisamente apoyar aquello por lo que, que es lo que cree no? si fuera
comunista pues creería en el comunismo, eso es todo.

- Si Dr., si yo mencioné a la República de Santo Domingo y a Nicaragua fue
precisamente porque en estos últimos días escuché por radios cubanas
severos ataques contra usted, acusándole de comunista, precisamente de
los países de Somoza y de Trujillo. Bien una pregunta más, ¿qué piensa
hacer al término de esta lucha revolucionaria? ¿Continuará colaborando con
el Movimiento 26 de Julio? – Yo creo que es mi deber continuar colaborando con el 26 de Julio en la
medida en que me lo pidan no creo que pueda hacer otra cosa que estar
pendiente de la decisión del pueblo de Cuba después del triunfo y será la
que deba acatar, no tengo, si usted hace una pregunta tipo político, no
tengo una vocación política ni aspiraciones políticas pero creo que ya tengo
con este pueblo la responsabilidad de haber estado luchando durante tantos
meses aquí y me debo en cierta manera a él.

- Bueno apartándonos del reportaje político creo que sería interesante para
sus compatriotas conocer algunos detalles de su vida en la Argentina. – Yo no le puedo dar detalles, mi vida es absolutamente anodina, lo único
que puedo resaltar ha sido esta defensa que he hecho de los principios
democráticos de la lucha cubana. En la Argentina he sido nada más que un
estudiante de medicina, me gradué e inmediatamente salí del país eludiendo
un llamado a filas que hacía Perón a los médicos recién graduados con lo
que no estaba de acuerdo y que fue el principio de un largo peregrinar por
toda América, pero nada más. Lo único que quisiera despedirme del pueblo
argentino que me ha estado escuchando durante unos minutos haciendo un
llamado a la comprensión para todos estos desgraciados países de América
que todavía no han tenido la suerte de retomar o algunas veces de alcanzar
un cauce constitucional y democrático como lo ha alcanzado la Argentina ya
desde el 1ero. de Mayo e invitar al pueblo argentino a que piense un poco en
todos los hermanos aquí de Centroamérica, del Caribe, que están
padeciendo estas dictaduras terribles. Invitarlos también a que no se dejen
influenciar por esa algarabía que hacen algunos tiranos del intervencionismo
en otros países porque yo creo que no se puede llamar intervencionismo al
hecho de que aquí se manden armas directamente o ayuda en dinero, o
ayuda física de cualquier individuo que venga a combatir por esta causa. Yo
no creo que eso pueda ser llamado intervencionismo y al mismo tiempo no
se llama intervencionismo al hecho de que aquí se nos tiren bombas de
NAPALM y cohetes que son dados por los norteamericanos para masacrar al
pueblo de Cuba y que además cuando en un momento dado la misma
opinión pública norteamericana impide que se hagan envíos de armas hacia
Cuba, entonces esos satélites que tiene en Centroamérica como Trujillo y
Somoza precisamente son los que envían todas las armas que son
necesarias al dictador. Por todas esas cosas creo que el pueblo argentino que ha dado ahora una magnífica lección de civismo y que ha retomado ese
feliz cauce constitucional debe ponerse decidida y valientemente de parte de
las fuerzas democráticas de Cuba, de todo el continente en general, pero
hoy hablo específicamente de Cuba y ayudarlo en una forma mucho más
lógica, mucho más eficaz que con el simple reconocimiento hacia nuestra
actitud justa.

- Muchas gracias Dr. Guevara. – Bueno de estos dos reportajes podrán ustedes sacar conclusiones si los
efectué sobre una base eminentemente política soslayando cualquier
referencia poética o sentimental con preguntas sobre temas concretos fue
exclusivamente en busca de una objetividad necesaria para cualquier
análisis político, pero la objetividad de mis preguntas a los dirigentes de la
revolución cubana no excluye mis observaciones personales siempre se dijo
que el periodista debía ser imparcial, estoy de acuerdo, no obstante la
observación imparcial permite conocer el bien y el mal excluyente adverso y
reverso de todo suceso y no es decente pretextando imparcialidad
permanecer indiferente entre el honrado y el ladrón, el justo y el asesino o
el patriota y el cipayo. Mañana terminaré mi reportaje en Sierra Maestra
narrando nuevos sucesos de la tragedia que desangra a esa morgue con
palmeras en que se ha convertido la hermosa isla de Martí. Hasta mañana.

- Escucharon Uds. nuevamente al periodista argentino Jorge Ricardo Masetti
enviado especial de Radio El Mundo en otra nota del ciclo Reportaje en
Sierra Maestra. Ha ofrecido ya los reportajes exclusivos a Fidel Castro y al
Dr. Guevara y mañana cerrará este programa extraordinario con un vívido
relato de las experiencias que vivió en el transcurso de su riesgosa misión.
Hasta mañana.

- Hoy toca a su fin esta serie de reportajes y comentarios que nuestro
compañero Jorge Ricardo Masetti ha llevado hasta ustedes sobre las
impresiones recogidas en Cuba en su lucha por la libertad, el corresponsal
de Radio El Mundo de Buenos Aires inicia su charla final de hoy diciéndonos
esto:

- Estuve en Cuba cerca de 70 días, 40 de los cuales viví en las montañas
llevando la vida de los soldados y los campesinos comiendo su arroz y su
malanga, un tubérculo puro almidón al que no se acostumbra ningún
extranjero durmiendo en bohíos miserables o en pleno monte, durante ese
mes y días que permanecí en lo que los revolucionarios llaman con orgullo
Cuba liberada, tuve la sensación de estar asistiendo a una permanente clase
en esa dura pero efectiva escuela de moral que es la revolución cubana cada
vez que hablaba con algún cubano sobre las necesidades de su país la
conversación siempre terminaba con la misma definición del problema: “Mi
patria no necesita más que honestidad”. La memoria cubana está llena de
presidentes ladrones y de anécdotas dolorosas y vergonzantes que los
indiferentes interesados pretenden convertir en pintoresquismo Caribe,
ministros que se guardan para sí todos los millones de billetes de distintos valores que debían quemarse por estar en malas condiciones o que se
presentan en la aduana de Estados Unidos con maletas cargadas de pesos y
dicen tranquilamente: “le extraña mi equipaje?”. Sargentos que de una
reunión para pedir aumento de sueldo y mejor ropa salen a derrocar a un
gobierno y con el grado de coronel porque el de general por un tiempo
todavía les asusta, mandatarios cuya única preocupación consiste en hacerse
millonarios lo antes posible para tener un buen retiro en Miami. Hubo un
presidente, Machado, que con un profético cinismo que define sin necesidad
de calificativo su falta de fe en el país y en sus hombres, dejó en su
testamento una suma de dinero para la creación del exilado cubano en
Miami y mientras sucesivas generaciones de jóvenes cubanos iban cayendo
en las calles con su indignación enfriada a balazos la deshonestidad fue
haciéndose costumbre, inclusive aceptada por los llamados políticos
tradicionales, muchos de los que en el llano estuvieron al lado del pueblo
que reclamaba justicia en el poder se apresuraron a sumarse a la galería de
los deshonestos y para que mis palabras no parezcan ambiguas diré que me
estoy refiriendo entre otros a Carlos Prío Socarrás y a Grau San Martín pero
no obstante esas traiciones el pueblo cubano siguió manteniendo su fe en
que aún podían surgir hombres honestos porque tuvieron líderes que
llegaron a ofrendar su vida para sostener a los que luchaban a su lado, toda
América sintió el último aldabonazo como definió Eduardo Chivás al
pistoletazo que se disparó delante del micrófono en que estaba enjuiciando a
los ladrones de su patria, Chivás murió para que el estampido que culminaba
sus dramáticas palabras despertase a los indiferentes y fuese la señal para
los que aguardaban lanzarse a la pelea. Si el pueblo cubano no pudo jamás
ser maniatado ni amordazado pese a las olas de terrorismo que hicieron
sacudir hasta las palmeras de la isla fue porque a través de su larga lucha
siempre recibió la eucaristía de las actitudes nobles y trágicas de sus líderes.
El golpe del 10 de marzo de Batista que en una madrugada dio por tierra las
esperanzas que los cubanos habían cifrado en los comicios que iban a
realizarse apenas unos días después pareció que había sido decisivo para
quebrar la moral de los últimos hombres de fe. Pero el asalto al Cuartel
Moncada realizado por un pequeño grupo de jóvenes encabezados por Fidel
Castro demostró una vez más que aún quedaban reservas y esas reservas
continuaron moviéndose en la isla o desde el extranjero con un coraje que
parecía la capitalización de decenas de años de luchas, con un derroche de
sangre que figuraba un intento de ahogar en ella a los opresores. No
obstante en medio de esa convulsión permanente la corrupción caía desde
arriba a torrentes. La Habana está llena de casinos, las máquinas traga
niqueles se encuentran más fácil que los buzones y el gobierno auspicia 3
quinielas diarias administradas, aunque esto no es exclusividad cubana por
la policía. Todas las tardes y sin recato alguno, por supuesto, los imponentes
carros patrulleros van recorriendo las llamadas vidrieras en donde se reciben
las anotaciones para las 3 quinielas y percibiendo las recaudaciones diarias,
además el policía que hace el recorrido en la zona tiene derecho a anotarse
diariamente 20 centavos al número que gane. La organización gansteril de
Las Vegas se está trasladando apresuradamente a su nueva sede, La
Habana, ya que en dos años vencerá el permiso para la explotación del
juego en esa ciudad norteamericana y los nombres de fulleros famosos ocupan ahora las carteleras de los lujosos casinos y cabarets de la capital
cubana. George Raft que ya no tiene físico para ser el pistolero romántico en
el cine pero al que su abdomen no le impide regentear la sala de juego del
Capri, Lesti Clarck vinculado junto con su hermano, también residente en La
Habana en la muerte de Albert Nastasia y muchos otros con seudónimos
espectaculares que huelen a baraja y a drogas.
Mientras tanto los nombres de Batista, de su hijo, de su cuñado y de sus
ministros se vinculan a todas las grandes compañías y sociedades anónimas
cubanas. Fidel Castro me aseguró en una conversación que la fortuna del
sargento – general alcanzaba a 300 millones de dólares y que según las
investigaciones de los hombres del 26 de Julio, el equipo gobernante había
robado hasta ahora mil millones de dólares.
Ante ese espectáculo desolador y aplastante era muy lógico que solo los
jóvenes estuviesen dispuestos a luchar, pero al resto del pueblo había que
devolverle la fe, había que despabilarlo, había que demostrar con actitudes
que no todo estaba perdido por eso Fidel Castro hizo promesa formal,
ustedes lo habrán escuchado registrado de sus propios labios durante el
reportaje, de desembarcar en Cuba al frente de una expedición en 1956 o
seremos libres o moriremos, dijo, y pocos días antes de cumplirse el plazo y
cuando todos los diarios gubernistas hacían mofa de la promesa el yate
Granma llegó a la isla con su cargamento de 82 idealistas. De los 82
sobrevivieron muy pocos y de esos pocos sólo quedaron con Castro 12, pero
en el primer momento el grupo que permaneció unido fue de 7 hombres,
para dar una idea del optimismo arrollador de Fidel Castro voy a narrar esta
anécdota que me contó uno de los actuales comandantes René Rodríguez.
La infantería, los aviones y las lanchas patrulleras de Batista habían
desbaratado a los expedicionarios sin aliento tirados en el suelo, y con muy
pocas municiones y con 2 compañeros heridos, los que estaban con Castro
sólo aguardaban que los matasen, no daban más, entonces Castro se puso
de pie y cuando todos creyeron que iba a ordenar el sálvese quien pueda
comenzó a decir: oye como nos tiran, están enloquecidos de terror. Saben
que ha desembarcado, por fin, el ejército invasor y que la revolución ha
comenzado. Están muertos de miedo y por eso tiran hacia todos lados y
tomando su fusil comenzó a escalar hacia la montaña que había elegido
como refugio. El ejército invasor de 7 hombres que según Castro
aterrorizaba a los guardias le siguió casi arrastrándose, había que continuar.
Poco a poco el grupo de hambrientos revolucionarios fue ganándose con sus
actitudes la simpatía de los desconfiados campesinos, jamás asaltaron una
casa para comer, cuando se les negaba alimento seguían, segundos después
el mismo campesino los buscaba para ofrecerles la comida. Y así Fidel Castro
fue formando su ejército con campesinos impresionados por esa exótica
cualidad de los hombres barbudos que recorrían los montes: honestidad.
La doctrina del ejército revolucionario es sencilla, de planteo casi infantil,
hacer todo lo contrario de lo que hace el ejército de Batista. A mi me ha
ocurrido que caminando sin provisiones por un campo de bananos con una
pequeña patrulla tuve que hacer un recorrido de un kilómetro para que los soldados pidiesen permiso al dueño de la finca para cortar algunas bananas.
Esta actitud como la de no maltratar jamás a un prisionero y no hacerle
faltar ningún alimento ni tabaco, la de respetar a las mujeres, la de no
probar jamás una gota de alcohol, enorgullece a los jóvenes combatientes
revolucionarios. Sienten la enorme satisfacción de ser honrados y esa nueva
generación de cubanos, se está forjando entre la población de 50 mil almas
que controlan los rebeldes.
Esa es una de las formas de hacer una revolución. Una noche hablando con
Guevara me confesó: muchos de nosotros, los que vinimos con Fidel, ni
teníamos idea de lo que luego tendríamos que hacer, vinimos dispuestos a
voltear a un dictador pero nos encontramos después conque no podíamos
sólo conformarnos con la política neutra de respetar al campesino sino
también de ayudarlo. Así surgieron las escuelas en donde jamás las hubo,
los caminos en donde sólo había senderos hechos a machete, las panaderías
en zonas donde la población jamás en su vida había probado el pan.; los
reparto de carne casi diarios a gente que nunca comió carne vacuna.
El Dr. Humberto Sorí Marín miembro del Consejo Interamericano de
Abogados, con la mochila al hombro y sin ningún texto de consulta, redactó
el código civil y militar de la zona liberada. Por primera vez desde entonces
en Sierra Maestra en donde antes nacían y morían las personas sin que el
gobierno central se enterase tuvo su administración de justicia, su registro
de nacimientos y defunciones, sus casamientos civiles y religiosos; todos los
pleitos son ahora juzgados por magistrados y acusador y acusado cuentan
con letrados que los asesoran y defienden. Resultó para mí emocionante ver
el respeto conque los campesinos llegaban al mísero bohío que ellos mismo
calificaron de Palacio de Justicia, esa conquista, ese pedacito de civilización
que les había llegado de improviso los llenaba de orgullo y ya nadie concibe
en Sierra Maestra el volver al sistema de vida anterior.
La reforma agraria puesta en marcha por los rebeldes y a la que ya se
refirieron Fidel Castro y el Che Guevara en sus reportajes ha puesto en
situación de pensar en el mañana a centenares de campesinos que
trabajaban poco y mal porque sabían que en cualquier momento iban a ser
desalojados.
Los matrimonios analfabetos de la Sierra, la gran mayoría por otra parte,
envían a sus hijos, que por lo regular no son menos de diez, a esos
establecimientos que siempre añoraron y que se llaman escuela.
Y las nuevas parejas asisten emocionadas a esa ceremonia solemne que
celebran un juez de uniforme sucio y un sacerdote de sotana remendada que
los unirá ante la patria que estimaban lejana y ante el dios que intuían pero
del cual ningún cura les había hablado. Y todo eso se lo trajeron 12
barbudos hambrientos que mientras trataban de derrocar a un dictador se
apresuraban entre los bombardeos y las batallas a concretar sus ideales.
Yo quise ver todo, recorrí las montañas de punta a punta de la cordillera, acompañé a las patrullas en las emboscadas y asistí a un combate y vi el
coraje fabuloso de los que con una bala, muchas veces de fabricación propia
tratan de conseguir no solamente el abatimiento del enemigo sino su
armamento, todo su equipo y hasta el vehículo en que viaja contrastando
contra la eterna huida al primer balazo, el abandono de los pertrechos y el
grito de Viva Fidel, cuando son apresados.
Escuché de los campesinos su adhesión a la causa revolucionaria y su terror
a las incursiones de las tropas de Batista o del senador Rolando Masferrer,
un siniestro individuo cerebro de la represión batistiana, que tiene un
ejército uniformado para su uso exclusivo.
Asistí al ametrallamiento de caseríos inermes o vi el antes y el después de
poblaciones como el Cerro, que visité siendo un simpático pueblo montañés
y recorrí un mes después convertido en una extensa porción de tierra
calcinada por el fósforo vivo que había regado la gente de Masferrer.
La represión gubernista tanto en la provincia de Oriente, bastión
revolucionario, como en La Habana es increíblemente cruel. Cuesta hacer
entender a una mente civilizada que puedan cometerse crímenes tan
espantosamente sádicos como los que perpetra la policía y el ejército del
gobierno cubano. Hasta pasado un tiempo de permanencia en Cuba creí vivir
un clima irreal, veía y no comprendía, las precauciones que por mi propia
seguridad adoptaban los que me ocultaban en sus casas, me parecían
excesivas. Muchas veces en los primeros días lo manifesté. “Es que usted no
comprende que está en Cuba”, me decían, “no recuerda que Batista tiene el
poder supremo, que todas las garantías individuales han sido abolidas, que
en cada diario, agencia noticiosa, radio, oficina telegráfica hay un censor y
10 delatores, que en los vestíbulos de los hoteles permanecen día y noche
policías secretos, que en los atrios de las iglesias controlan la permanencia
de los fieles en los templos y que usted no es un periodista norteamericano”.
Todas estas cosas y en especial lo último lo comentaba yo una tarde antes
del combate del Pozón con un joven colega ecuatoriano, Carlos Bastidas,
cerca de un mes después cuando yo me encontraba de regreso en la Sierra,
me enteré que Carlos Bastidas había sido asesinado en La Habana, lo
mataron al entrar a un bar, de un coche patrullero descendió un policía
mientras otros uniformados quedaban en el vehículo apuntando con sus
ametralladoras. Oye ecuatoriano, le gritaron, cuando Carlos Bastidas se
había dado vuelta para responder, se había delatado. Un balazo le atravesó
la frente, el sargento de la policía secreta que lo mató se metió
tranquilamente en el auto y se fue. Informe oficial: Bastidas borracho había
corrido por la calle a una mujer, el noble policía salió en defensa de la
perseguida y oh casualidad se le escapó un tiro con excesiva buena puntería.
Esa es la Cuba de Batista.
Cuando terminé mis reportajes, que esta vez me empeñé en traer conmigo y
que fueron los que ustedes escucharon en noches anteriores, ya Batista
había establecido un cordón de diez mil hombres a lo largo de las vías de acceso a la Maestra, tanques norteamericanos traídos de Puerto Somoza y
aviones también norteamericanos a reacción comenzaban a operar en la
zona. Yo tenía dos alternativas o quedarme en la Sierra o intentar el retorno.
Hacía más de dos meses que había partido y no sabía que ocurría en Buenos
Aires, sí alguien sabía de mí y si mis notas llegaron a Diario El Mundo,
además sentía cada momento mayor urgencia por hacer conocer los dos
reportajes, esclarecedores de muchas de las dudas que sentíamos los
argentinos con respecto a Fidel Castro y al Movimiento 26 de Julio y de
contar estas cosas que ahora les estoy transmitiendo; me decidí por el
descenso y además, yo que jamás había tirado un tiro quería ganar también
una batalla. Batista sabía que los periodistas que habían llegado a la Sierra
le desmoronaron el escenario de mentira que logró montar a costa de
dólares y concesiones. Muchos hombres de prensa brasileños, franceses,
italianos, habían sido detenidos o expulsados en La Habana o en Santiago.
Enrique Meneses de París Mach, había sido apresado y torturado, Carlos
Bastidas del Ecuador asesinado. Sentí más que nunca después de esa corta
estadística que era necesario que llegase.
El reportaje sensacional había quedado relegado a un segundo término, lo
más importante era demostrar que pese a todo el formidable aparato de
represión siempre el periodista libre está en condiciones de ganar la batalla.
Aproveché para bajar la concentración de tropas que se había producido en
el pueblo de Veguita. Los rebeldes iban a hacer una emboscada en horas de
la madrugada; yo me afeité, allí a los barbudos los cuelgan aunque
demuestren que son franciscanos, conseguí ropas de un guajiro y bajé con la
patrulla en compañía de una muchacha que en principio iba a simular ser mi
esposa. Cuando la vi gorda y sin dientes cambié el plan. No obstante como
la necesitaba para que hablase por mí la llevé. Como logré llegar a Bayamo
y de ahí a Santiago de Cuba, no puedo decirlo sin comprometer seriamente
la vida de los que me ayudaron, lo cierto es que rápidamente antes de lo
que yo hubiera pensado en mis momentos de mayor optimismo logré
escapar para Buenos Aires con mis rollos grabados y mi material fotográfico.
Había pensado mucho en ese instante, creí que una vez en el avión sin
policías secretos cubanos ni miembros del FBI debajo de las alfombras, me
sentiría alegre. Pero no fue así, sentí una extraña e injustificada pero firme
sensación de que desertaba. Dejaba detrás mío a centenares de hombres y
mujeres combatientes que habían llegado a ser mis amigos; la excitación
constante de la zona bélica; la imagen del teniente Horacio Rodríguez
después del combate de San Ramón arrastrándose por la Sierra herido con
un hombre casi deshecho por una esquirla de granada sin soltar su
ametralladora Beretta; la de un muchacho que sólo supe que se llamaba
Guillermo y que estaba empeñado en aprender a cebar mate para
acompañar a Guevara, que se suicidó en El Dorado cuando herido en el
estómago iba a ser apresado por los guardias.
Quedaba detrás mío esa Cuba nueva en que soldados casi niños celebraban
a gritos la llegada de una ametralladora o una caja de balas. Ese ejército de hombres alegres y optimistas en la que la peor pena que se aplica es la de
no dejar participar a un soldado en un combate. El Che Guevara con su tipo
de porteño y su acento de cubano – mexicano; Fidel Castro con su enorme
figura de gladiador y su voz de niño afónico.

Última modificación: 8 de septiembre de 2012 a las 13:17
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