“Había en mí una revelación por lo ignorado, esa es la palabra... Y me vine, con mi sangre, conmigo en una maleta, y unas ganas ávidas de expresarme, de dar algo de mí...”, escribió Raymundo Gleyzer en su “Diario de viaje y de rodaje del film La tierra quema”. Y fue esa rebeldía ante la verdad ocultada lo que lo llevó a plasmar con su cámara la vida tal y como era –como es– en las dolidas tierras de Latinoamérica y a transformarse en el mayor exponente del cine militante. (leer todo).