Este no es un paso más, es un paso histórico, con el cual se podrá escribir y leer la historia futura del pueblo boliviano. El glorioso 20 de diciembre pasado, Bolivia ha sido declarada oficialmente País Libre de Analfabetismo. Nos llena de orgullo y admiración.
Y no es casualidad, es el fruto de la lucha del pueblo boliviano por su liberación, y vaya si se ha liberado, de un yugo de casi 200 años, como señaló el mismo Evo.
En el programa “Yo sí Puedo” fueron creados 28.424 puntos de alfabetización a lo largo y ancho de todo el territorio nacional con 130 asesores cubanos y 47 venezolanos que capacitaron a 46.457 facilitadores y 4.810 supervisores bolivianos. Todos trabajaron por compromiso social.
De esta manera, Evo Morales sigue cumpliendo sus promesas, apoyado en los movimientos sociales que lo acompañan en este proceso y los países aliados, y avanza la revolución democrática y cultural, tal como la llamó el primer mandatario boliviano.
Los datos oficiales señalan que en Bolivia, 819.417 personas fueron alfabetizadas, de un universo de 824.101 iletrados detectados (99.5 por ciento).
Cuba donó 30 mil televisores e igual cantidad de equipos de video, un millón 200 mil cartillas y los correspondientes juegos de los 17 casettes del método audiovisual y manuales para el facilitador, y junto a Venezuela instalaron 8.350 paneles solares para las comunidades rurales que carecen de energía eléctrica.
También se entregaron 200 mil anteojos o lentes a los participantes que tenían problemas de la vista.
Así Bolivia se convirtió en el tercer país libre de analfabetismo en América Latina. Cuba cumplió esa histórica misión en 1961 y Venezuela en 2005 y, junto a Bolivia, son parte de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA).
Es evidente que los países que lograron esta meta a la que toda sociedad debe aspirar, no son países cualesquiera. A pesar de tener muchas diferencias, tienen la particularidad de haber enfrentado los principios fundamentales del capitalismo.
Muestran que ese es el camino a seguir en América Latina para alcanzar mayores niveles de igualdad, y más allá de eso, muestran la voluntad política de acabar con el analfabetismo.
En este sentido, es inconcebible que países ricos en recursos como Argentina y Brasil no puedan hacerlo.
Bolivia dijo “Yo sí puedo”, es hora de que otros países latinoamericanos sigan este camino y puedan decirlo también.
Fuente: Servicio Informativo "Alai-amlatina"
*Politólogo (UBA) – Bs As para Todos en Proyecto Sur